Maridaje de vinos con platos peruanos
Lomo saltado

Los vinos son excelentes acompañantes de muchos platillos, sin embargo, para una de las gastronomías más variadas y ricas del mundo como es la peruana, su mixtura de sabores y su diversidad de influencias la hacen un poco difícil de maridar con vinos.

Libro de Recetas ha realizado una selección de algunos platos emblemáticos de la cocina peruana con diversos tipos vino para dar cabida al maridaje perfecto.

Lomo saltado

Lomo saltado
Este platillo está preparado con carne salteada con cebollas y tomates, al mejor estilo oriental, pero con alma peruana. Es un platillo de sabores pronunciados y fuertes, con mucha personalidad. En este caso, el maridaje debe realizarse con un vino Malbec o un Merlot.

Ceviche

Ceviche
El cebiche es el plato más popular del Perú y quizás el más celebrado en el extranjero. Básicamente se prepara con pescados y, en algunas versiones, con mariscos. Se trata de un plato frío, cocinado en jugo de limón, con sabores intensos y muchas veces con matices picantes y pronunciados. En este caso, el vino a maridar es sin duda un vino blanco de sabor suave, como, por ejemplo, un Sauvignon Blanc o un Chardonnay, siempre ligeramente frío.

Ají de gallina

Ají de gallina
Este es uno de los guisos más populares de la cocina peruana, preparado a base de carne de gallina, ajíes y acompañado usualmente con papa y arroz. Es un plato con mucho sabor y fuerza. El maridaje debe estar acorde con la fuerza y no debe robar protagonismo. Algunas de las opciones más recomendadas son un Pinot Noir o un Crego e Monaguillo Tinto.

Anticuchos

Anticuchos
Las carnes a la parrilla también tienen su lugar en la gastronomía peruana. Los anticuchos son unos pinchos preparados con corazón de res y marinados con especias y ajíes peruanos. Esta delicia hecha platillo también cuenta con sabores pronunciados, por lo que se recomienda un vino Syrah.

Carapulcra

Carapulcra
Otro de los contundentes platillos de la gastronomía peruana, se trata de un guiso preparado con carne de cerdo y papa seca (papa deshidratada), de sabor profundo y largo, con mucha fuerza y acento, y con especies y ajíes que recargan su sabor. El maridaje debe darse con vino de mucho sabor, pero que a su vez no altere nada y que mantenga su cuerpo y consistencia, como es el caso de un Cabernet Sauvignon.

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