Booza: el helado árabe más elástico del mundo

El helado es un postre ancestral que era consumido por romanos y chinos, quienes valiéndose de la abundancia de nieve en determinadas zonas, mezclaban esta última con miel y frutas frescas. Sin embargo, el padre del helado moderno es conocido como Francesco Procopio dei Coltelli, un italiano que fabricó una máquina capaz de mezclar a la perfección, hielo, frutas y azúcar.

El booza es un helado que no necesita leche ni huevos para lograr una consistencia cremosa, sus fabricantes se valen de savia de almáciga y almidón, conocido como sahlab, para lograr convertirse en el helado más elástico del mundo.

Preparación y sabores

La mayoría de helados y sorbetes industriales se elaboran utilizando máquinas que pueden enfriar sustancias como frutas y lácteos o combinarlas hasta convertirlas en una mezcla homogénea.

Para elaborar el booza se utiliza un mazo o pilón con el que se golpea la mezcla cuando empieza a solidificarse, esto hace que los ingredientes se compacten y el sabor se unifique.

Para lograr una textura gelatinosa se emplea la harina de sahlab, extraída de la raíz de una orquídea del mediterráneo y también almáciga, una resina. Cuando la planta se seca, se procesa el tallo y esta sustancia se mezcla con leche y el sabor seleccionado en una proporción de 50 a 1: cincuenta partes de la mezcla láctea y una parte del polvo sahlab cocinado a fuego lento.

Los sabores más comerciales de esta nueva adaptación son: vainilla, chocolate, pistacho, y el popular rocky road, una mezcla de chocolate con nueces y malvavisco.

Por otro lado, están los sabores tradicionales de la gastronomía mediterránea y de los países con mayor consumo de booza como son Turquía, Siria, Israel, Líbano, entre otros. Para ellos, los sabores más demandados son: horchata de chufa, labneh y miel y original .

Republic of Booza

La heladería más famosa, en occidente, donde se puede adquirir este helado se encuentra en New York, Estados Unidos y lleva por nombre Republic of Booza. En ella se elaboran todas las variantes y sabores clásicos y modernos, y se permite que los clientes vean cómo es el proceso de elaboración.

Al servir cada helado se aprecia y juega con la elasticidad de la sustancia para que los comensales puedan comprobar la autenticidad de la receta.

El helado no se sirve con las típicas copas metálicas que forman una bola sino con unas paletas planas que estiran el helado y lo extraen de tubos refrigerados.